Tras las elecciones catalanas del domingo, ERC ha sido sacudida por una serie de dimisiones en diferido, generando incertidumbre y cuestionamientos. Oriol Junqueras anunció su salida de la presidencia republicana en junio, con la intención de liderar el partido después de un congreso extraordinario en noviembre. Mientras tanto, Pere Aragonès se aparta de la primera línea política y Marta Rovira también da un paso al lado desde Suiza. Aunque estas acciones sugieren un cambio en el liderazgo, Junqueras continuará influyendo en las negociaciones para formar el próximo gobierno catalán, particularmente ante un posible bloqueo en la investidura. Junqueras, condenado por su participación en el referéndum ilegal del 1 de octubre, buscará apoyo de la militancia, emulando el modelo de Sánchez en 2016 al recorrer el país para fortalecer su posición. Esta estrategia refleja una tendencia actual de reflexión y penitencia política, donde la responsabilidad política se cuestiona en medio de cambios de liderazgo.
