La ley trans sigue trayectorias diversas según el país que la adopte. En el caso de Portugal, el presidente, Marcelo Sousa, ha decidido dar marcha atrás y vetar la ley trans. Solicita al parlamento que adopte una postura más realista, especialmente en lo que respecta a la autodeterminación de género de los niños en las escuelas.
La ley, que permitía a los niños autodefinirse en cuanto a género y acceder a espacios como vestuarios según su preferencia, ha generado controversia. Sousa reconsidera esta normativa al reconocer que las escuelas tenían demasiada autoridad en comparación con los padres. La autodeterminación de género y la posibilidad de que los niños elijan géneros neutros y nombres diferentes en la escuela han resultado en situaciones desconcertantes y contraproducentes.
La decisión de Sousa de frenar la ley trans indica un cambio de perspectiva ante la realidad de que estas normas afectan negativamente a los niños y a sus padres. Aunque el gobierno portugués está en funciones y las elecciones se acercan, Sousa insta a que, en la próxima legislatura, se preste más atención a las voces de los padres y se adopten enfoques más realistas en la formulación de estas leyes.
En otro ámbito, algunas marcas comerciales han optado por pisar el acelerador en lugar de retroceder. En competiciones, como la surfista Shasha, que antes era un hombre biológico y ahora compite como mujer trans, ha generado controversias. La marca RIP Car ha decidido contratar a Shasha, pero rescindió el contrato de la surfista Bethany Hamilton, quien expresó su desacuerdo con la participación de atletas trans en competiciones femeninas.
Estos casos reflejan un conflicto entre dos mundos: las leyes que protegen a los menores y la influencia de la cultura Wok y las leyes trans, que están generando diversas controversias y ajustes en diferentes partes del mundo.
