Hoy en Dando Caña tratamos otro conflicto entre España y Marruecos, está vez se trata de donde se jugará la final del Mundial de 2030.
Organizar un Mundial de Fútbol exige años de diplomacia, infraestructuras compartidas y una confianza mutua indestructible entre los países anfitriones. Precisamente por eso, la alianza entre España y Marruecos para la cita de 2030 ha dejado de ser una oportunidad de cooperación para convertirse en una contradicción insostenible.
No se trata de rechazar el torneo ni la fiesta del deporte; se trata de cuestionar abiertamente la idoneidad de entregar la representación, el presupuesto y la seguridad del mayor evento internacional a un Estado socio que vulnera de forma sistemática la soberanía y la tranquilidad de nuestro país.
