Una tragedia doble golpea a Afganistán. Más de 2.200 personas han perdido la vida y 3.600 resultaron heridas tras un devastador terremoto de magnitud 6. Pero el desastre natural se agravó con la crueldad de la sharia: entre los rescatistas no había una sola mujer y las normas prohibieron a los hombres socorrer a mujeres atrapadas. Ellas, heridas y sepultadas, fueron ignoradas mientras los hombres y niños recibían atención inmediata. La catástrofe natural se convirtió en una catástrofe humana, donde la discriminación condenó a muchas mujeres a morir sin ayuda.
