Del 13 al 15 de mayo, las dos grandes superpotencias mundiales, Estados Unidos y China, se darán cita en Pekín. Esta visita es la primera en nueve años de un mandatario estadounidense al gigante asiatico. La última la protagonizó también Trump, durante su primer mandato. Pero aquella fue una de otra época. Antes de la pandemia, de la guerra tecnológica, del colapso de sus relaciones y antes de que Washington y Pekín quedaran atrapados en una espiral sin fin de sanciones, aranceles y sospechas militares.
