El caso que sacude al PSOE vive sus horas más intensas: mañana el foco se traslada al Supremo y a la Audiencia Nacional, donde las declaraciones y movimientos procesales pueden redefinir el tablero político. En medio de este clima de nervios, medio país se prepara con palomitas para seguir el espectáculo, salvo en Ferraz, donde la digestión amenaza con hacerse bola. La tensión se palpa, las versiones se cruzan y el partido gobierna a golpe de respiración contenida.
