Marruecos redobla su ofensiva para quedarse con la final del Mundial 2030 y, según diversas informaciones, da casi por asegurados los apoyos necesarios en la FIFA para que el partido decisivo se juegue en Casablanca y no en Madrid. Entre los argumentos de su candidatura destaca una gran desaladora al sur de Casablanca, financiada en parte con más de 340 millones de euros de fondos públicos españoles, junto a un ambicioso plan de infraestructuras que incluye un estadio para 115.000 espectadores, nuevas conexiones ferroviarias, mejoras aeroportuarias y más capacidad hotelera. La situación reabre el debate sobre el apoyo español a proyectos estratégicos que ahora refuerzan la candidatura marroquí y vuelve a poner el foco en la compleja relación entre Madrid y Rabat.
