El ministro Félix Bolaños continúa dando pasos para reforzar la influencia del Ejecutivo sobre el poder judicial, en una estrategia que muchos interpretan como un intento de erosionar la independencia institucional. Con el respaldo implícito de todo el Gobierno, Bolaños impulsa cambios y nombramientos que consolidan la presencia del Ejecutivo en órganos clave, mientras la renovación del Consejo General del Poder Judicial sigue generando tensiones. Sus movimientos se enmarcan en un contexto político cada vez más polarizado, donde el control de la Justicia se percibe como un instrumento de poder. El Gobierno, lejos de frenar estas maniobras, parece avalar una estrategia de ocupación institucional que refuerza la figura de Bolaños como pieza central del engranaje político del PSOE y del sanchismo.
