Bruselas quiere que los europeos dejen de tener sus ahorros “parados” y los pongan a trabajar para las empresas europeas. Hablamos de hasta 10 billones de euros. La clave está en cómo lo harán: ¿incentivos o presión fiscal para decidir dónde invertimos nuestro dinero? Si los gobiernos empiezan a premiar unos sectores y castigar otros, algunos economistas ya lo califican de “socialismo financiero”.
