La catástrofe en Valencia no fue solo una tragedia natural: fue el fracaso de un poder que renuncia a proteger a sus ciudadanos. En este editorial, José Javier Esparza analiza por qué las riadas se repiten, quiénes tienen responsabilidad política y cómo decisiones políticas —desde la eliminación de infraestructuras hidráulicas hasta la burocracia y las prioridades europeas— han dejado desprotegidas a nuestras poblaciones.
