La cuña fiscal en España, la diferencia entre el coste total que asume la empresa y el salario neto que recibe el trabajador, alcanza ya el 41,4 % del coste laboral, el nivel más alto desde el año 2000 según la OCDE y por encima de la media de los países desarrollados. Esto implica que cerca de cuatro de cada diez euros destinados a un empleado acaban en impuestos y cotizaciones, una carga que ha aumentado en los últimos años y que, según diversos análisis, dificulta la contratación, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, reduce la renta disponible de los hogares y supone un freno para la creación de empleo y el crecimiento económico.
