Desde el Gobierno permiten que las narcolanchas sean una parte más del paisaje, que los bañistas se tengan que alejar para dar paso a un alijo o que su vecino sea un capo de la droga.

Desde el Gobierno permiten que las narcolanchas sean una parte más del paisaje, que los bañistas se tengan que alejar para dar paso a un alijo o que su vecino sea un capo de la droga.
