El caso Epstein no es solo la historia de un depredador con conexiones influyentes, sino un retrato de cómo opera el poder cuando se mueve en las sombras. Durante años construyó una red de relaciones con figuras políticas, empresariales y culturales, generando entornos donde la influencia y la vulnerabilidad se cruzaban. Más allá de los nombres implicados, la cuestión central es qué sabía cada uno y cuándo lo supo, en una trama que evidenció estructuras organizadas entre las que se encontraban políticos europeos como Jack Lang, Peter Mandelson o Borge Brende.
