China está impulsando a España como su gran base europea para fabricar coches, con marcas como MG, Changan o Geely negociando nuevas inversiones y producción en plantas de nuestro país. Mientras la industria automovilística europea atraviesa una crisis por despidos y la transición al coche eléctrico, el sector español gana atractivo por sus menores costes, su red logística y su posición estratégica, aunque desde el mundo de las cuatro ruedas critican que gran parte de la producción se limita al ensamblaje final de vehículos fabricados en el gigante asiático.
