Cada día vemos cómo una banda de salteadores políticos vacía las instituciones sin que nadie en el Estado pare el golpe. ¿No hay mecanismos, contrapesos ni responsables capaces de frenar el deterioro? Si quienes deben defender la legalidad miran hacia otro lado, algo profundo habrá que cambiar en el propio Estado para que vuelva a estar al servicio de los ciudadanos y no de quienes lo saquean.
