Washington reconoce la financiación de más de 120 laboratorios biológicos en más de 30 países, según ha revelado la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. La polémica reabre el debate sobre las investigaciones de «ganancia de función», los riesgos de seguridad biológica y el origen de la COVID-19. Mientras Washington defiende que estas instalaciones están destinadas a la prevención de enfermedades, las revelaciones alimentan las dudas sobre el alcance real de estas investigaciones.
