Miles de personas llenaron las calles de Marsella para despedir a Mehdi Kessaci, asesinado por el narcotráfico para intimidar a su hermano, el activista antinarco Amine Kessaci. La presencia de los ministros de Justicia e Interior evidenció la gravedad de una violencia que el Gobierno ya equipara al terrorismo. Con organizaciones como la DZ Mafia dominando la ciudad y más de cien asesinatos anuales por ajustes de cuentas, los vecinos exigen seguridad mientras Francia reconoce que el narco ha dejado de ser un problema marginal para convertirse en una amenaza sistémica.
