Los flujos de inmigrantes ilegales no sólo no son rechazados en frontera sino que son promovidos por el propio Gobierno. El Ejecutivo financia a las ONG que se adentran en el mar para recoger a los irregulares que son posteriormente traídos a territorio español. Ídem con las organizaciones que acogen a los recién llegados que llegan incluso a mentir sobre la edad de los «menas» para acceder a más subvenciones.
