Durante su comparecencia de una hora y diez minutos, Pedro Sánchez ofreció pocas explicaciones sobre la crisis de Ceuta y contradijo a policías, sanitarios y al propio presidente ceutí. Negó una invasión, restó importancia a las alertas previas y evitó señalar directamente a Marruecos como origen de la crisis, además de justificar la falta de comunicación oficial.
