«Mientras se dejaban caer a los emprendedores y pequeños empresarios, el cheque se le daba a Tubos Reunidos, Air Nostrum… a todos menos a los que lo necesitaban», afirma Julio Ariza al referirse a los rescates aprobados por el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la SEPI. El mecanismo, dotado con 10.000 millones de euros para sostener compañías consideradas estratégicas durante la pandemia, acabó canalizando cientos de millones hacia grandes empresas de sectores como la aviación, la industria o la ingeniería, una política que suscitó críticas por los criterios de selección y por el contraste con la situación de miles de autónomos, comercios y pequeñas empresas que afrontaban cierres, restricciones de actividad y problemas de liquidez sin acceder a un respaldo equivalente.
