España continúa en su empeño de destruir presas a pesar del valor que tienen para abastecer de agua las regiones donde han sido construidas. Un camino suicida que amenaza la agricultura y la ganadería de miles de trabajadores.

España continúa en su empeño de destruir presas a pesar del valor que tienen para abastecer de agua las regiones donde han sido construidas. Un camino suicida que amenaza la agricultura y la ganadería de miles de trabajadores.
