El historiador critica la ligereza con la que Sánchez declaró recientemente «la mejor de las Españas fue la de la Segunda República», ignorando la que esta fue la misma España que la condujo a la Guerra Civil. Paradójicamente, el presidente alaba la figura de Largo Caballero, que fue uno de los principales responsables del fin de la II República al dirigir un movimiento revolucionario en contra de la democracia.
