El PSOE y Unidas Podemos, acorralados por numerosos escándalos relacionados con abusos y agresiones sexuales, optan por desviar la atención pública señalando a una persona que falleció hace años y que ya no puede defenderse. Una estrategia que, según sus críticos, busca evitar asumir responsabilidades políticas y dar explicaciones ante la gravedad de los hechos conocidos.
