El Gobierno defiende que «España va como nunca» que la economía va bien y que todo avanza con normalidad, pese a la ausencia de nuevos Presupuestos y a una creciente tensión social y económica. Mientras, los datos de acceso a la vivienda, salarios y exclusión social muestran una realidad mucho menos optimista que la del discurso socialista que sostiene a sus votantes.
