Los cristianos del norte de Nigeria sufren una creciente ola de violencia, con asesinatos, secuestros y ataques contra iglesias, según datos de la organización Intersociety. Solo entre julio y agosto, cientos de fieles fueron asesinados o secuestrados, mientras sacerdotes y templos también se han convertido en objetivos de los grupos armados. Ante la falta de protección y el desplazamiento de miles de personas, las comunidades cristianas piden ayuda y a pesar de todo, mantienen su fe.
