Ni carne, ni vino. Primero fue la carne y ahora es el turno del vino. El globalismo ataca el consumo de vino con el silencio cómplice de nuestro Gobierno. Paralelamente, fomentan el consumo de insectos. Las élites parecen dispuestas a acabar con nuestra forma de vida y seguro que (ellos sí) brindarán con un buen Rioja si consiguen sus objetivos.
