Cinco años después de la crisis migratoria de Ceuta, la relación entre España y Marruecos se ha caracterizado por las ayudas económicas, los acuerdos de cooperación y las inversiones aprobadas en el país vecino. Decenas de millones de euros destinados a seguridad, proyectos y programas bilaterales coinciden una dudosa gestión migratoria y el giro sobre el Sáhara Occidental. Mientras miles de jóvenes marroquíes saltan al mar, Mohamed VI destina 100.000 millones de euros al estadio que acogerá el mundial de fútbol.
