Las urnas hablan y el mapa político argentino comienza a virar. Javier Milei, presidente y figura disruptiva de la derecha libertaria, se desinfla en Buenos Aires, su principal bastión electoral. Las elecciones provinciales marcan un giro hacia la izquierda, en un escenario que muchos no esperaban tan pronto. Mientras tanto, Cristina Fernández de Kirchner, símbolo del kirchnerismo, vuelve a estar en el centro de la escena. Esta vez no por una candidatura, sino por una imagen que recorre el país: la expresidenta bailando en el balcón de su casa, tras recibir el beneficio del arresto domiciliario.
