Rodrigo Paz ha captado la atención del gobierno de los Estados Unidos tras ganar las elecciones de Bolivia. Gustavo Petro ha hecho lo propio, pero no por ganar elecciones precisamente, sino porque Colombia parece ser el siguiente objetivo de Donald Trump en su lucha contra las drogas. Un Trump que se ha enfrentado a manifestaciones contra reyes, a los potenciales gritos de Zelenski y a un frágil acuerdo de paz entre Israel y Hamás que, sin embargo, parece mantenerse.
