El verano de Donald Trump ha tenido poco de verano, porque no ha tenido ni demasiado calor ni demasiada relajación. El presidente de los Estados Unidos no ha descansado en agosto. Y no lo ha hecho por una cita en la fría Alaska: La reunión con Vladimir Putin. Una reunión gélida no solo por las temperaturas.. y que ha desatado la reconciliación con Zelenski, la incertidumbre por la paz… y la aparición de un sorprendente ‘fan demócrata’.
