Viktor Orbán afronta el año del dragón como un proceso interesante. El Primer Ministro de Hungría se juega seguir siéndolo en las elecciones generales del próximo abril. Unas elecciones en las que no parte como favorito. En un intento para hacer que eso cambie, Marco Rubio ha visitado Budapest. Y el Secretario de Estado lo ha dejado claro: Si a Orbán le va bien, a Estados Unidos también.
