Situado en el barrio madrileño de Pacífico, este particular sanatorio lleva cincuenta años dando una segunda vida a muñecos y todo tipo de juguetes inanimados. Al frente ha estado durante cincuenta años Antonio Martínez Rivas, que se jubila empujado por una larga enfermedad. Desde su taller este peculiar doctor ha asistido a la evolución de la sociedad española, y a cómo la digitalización ha cambiado por completo la forma de entretenerse de los más pequeños.
