La idea de que vivimos en un país desarrollado, choca a veces con una tozuda realidad, los hechos. En un país desarrollado, el accidente de Adamuz en Córdoba con 46 victimas mortales hubiera llevado a una auditoria sobre el estado del servicio de alta velocidad Madrid-Sevilla. Eso no se hizo y 9 meses después, otro accidente de un AVE con al menos 68 muertes y más de cincuenta heridos, muchos graves.
