Hoy hemos visto imágenes de Begoña Gómez, todo glamour, disfrutar el papel de consorte del Presidente español en la cumbre del G-20. En una concesión a la vanidad, una más dirán, sí, pero dice mucho del personaje, de Pichona en su máximo esplendor, a pesar de su imputación en los tribunales españoles por una retahíla de delitos. Una investigación que crece con un imputado más, el ejecutivo que la fichó para el Instituto de Empresa.Así que la imagen con la que Begoña quiere pasar a la posteridad, está inversamente proporcionada a las explicaciones que ella quiere dar de su presunto caso de corrupción, sin contestar preguntas en las comisiones de investigación y regateando sus citas en el juzgado para seguir el curso de las pesquisas judiciales.
