El próximo 30 de octubre, Pedro Sánchez comparecerá ante la comisión del caso Koldo. El presidente enfrentará en el Senado un formato completamente distinto al que está acostumbrado y que, además, no le es nada favorable. Los populares llevan meses esperando el momento oportuno para llamar a Sánchez. Finalmente decidieron hacerlo hace tan solo unos días, cuando conocimos el informe de la UCO que detallaba los pagos en efectivo que se repartían en Ferraz a Ábalos y a su entorno. Moncloa veía esta cita como una oportunidad para defenderse públicamente, pero en privado reconocen que se trata de un terreno peligroso. El equipo del presidente lleva semanas trabajando en la preparación de su intervención. Para ello, Moncloa ha activado una «sala de guerra». Es decir, un espacio donde analizan posibles preguntas y preparan las respuestas más eficaces.
