Tras los resultados en Extremadura y Aragón, el PP está abatido: sus expectativas no se cumplieron y VOX continúa ganando votos, consolidándose como el gran beneficiado del bloque de derechas. La estrategia de adelanto electoral no funcionó, las negociaciones con María Guardiola en Extremadura siguen paralizadas y ahora el PP reconoce que necesitan a VOX si quieren formar gobiernos. Además, crece el temor dentro del partido ante las próximas elecciones en Castilla y León y Andalucía, mientras el partido busca desesperadamente una nueva estrategia electoral.
