Manuel Llamas ha acusado a los agentes de la UCO de tener exceso de vanidad y protagonismo en sus investigaciones y de asumir roles que no les corresponden y ha criticado la existencia de una proactividad tóxica. Además, ha defendido su inocencia y ha recalcado que no tiene pensado dimitir ni siquiera en el caso en el que se abriese un juicio oral. Ha señalado que sus superiores, el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska o la también imputada, directora de la Guardia Civil, Mercedes González, tampoco tienen intención de cesarle y le apoyan.
