¿Puede un Presidente del Gobierno prometer lo que no está en su manos? Moncloa trata ahora de ganarse a Puigdemont con el cuento de que habrá ley de amnistía en dos semanas y que él ha cumplido su compromiso el 30 de mayo. Se podrá decir que Puigdemont es histriónico, fanático del independentismo, mesiánico o alejado de la realidad, pero no que sea mentiroso, o que sea tonto. Cuando el Supremo “chute” la ley de amnistía al Tribunal Europeo de Justicia, mediante cuestión prejudicial, todo lo que Sánchez dejó hacer en el texto a los de Junts puede quedar escrito en tinta invisible, borrado por Europa, cuando –dentro de mucho—acabe desestimándola. Cabe incluso que no permita a Puigdemont su vuelta a lo Tarradellas.
