Los funcionarios nos cuestan unos 22.000 millones de euro por año. Cada vez hay más y, sin embargo, los españoles están peor atendidos. Lo vemos todos, no cabe disimulo, siguen en el castillo ajenos a las necesidades públicas, reclamando por lo suyo y con un cartelón que dice “No se atiende sin cita previa”. Hasta la tinta del cartelón está borrosa porque de la cita previa obligatoria han pasado 5 años y una vez decaída la mascarilla, ahora lo que toca es la vuelta apasionada al trabajo de los funcionarios.
Lo dice, entre otros la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios, cuando quien debería estar por intervenir es la UCO de la Guardia Civil. ¿Es normal que para buscar cita la gente se levante de madrugada, como si hiciera cola para besar los pies al cristo de Medinaceli? ¿Es normal que lleve meses -y en cualquier provincia- resolver un trámite con la administración? ¿Es normal que haya espabilados que vendan citas con la administración? Es tercermundista. Si para eso van a servir las nuevas tecnologías. ¡Viva los manguitos y el bolígrafo!
