Igualdad cambiará las pulseras antimaltrato por tobilleras porque son más fiables y menos difíciles de manipular. La decisión se produce después de los fallos reportados en las anteriores pulseras que provocaron el borrado de datos de miles de maltratadores. El Gobierno lo redujo a un 1% de los casos pero un informe judicial señaló errores constantes y múltiples victimas desprotegidas. Tampoco rindió cuentas sobre por qué desoyó los avisos del CGPJ u otros organismos. Con esta medida, reconoce de forma indirecta su negligencia: las tobilleras tendrán cristal reforzado y una tarjeta electrónica imposible de extraer.
