En plena investigación del accidente de Adamuz, los investigadores descubren que las cajas negras de los dos trenes se etiquetaron al revés, intercambiando los números de registro de Alvia e Iryo, un error que podría cuestionar la validez de los datos como pruebas. El presidente de Adif ha negado rotundamente haber modificado informes u ocultado pruebas, calificando de “infamia” cualquier acusación en ese sentido. Además, sigue habiendo incidencias en la red ferroviaria: traviesas dañadas cerca del accidente, fisuras graves en la vía de Valencia y un AVE bloqueado entre Córdoba y Sevilla.
