Pedro Sánchez inicia sus vacaciones de agosto en el Palacio de La Mareta, en Lanzarote, una lujosa residencia oficial gestionada por Patrimonio Nacional. Su descanso, que se extenderá casi un mes, se da en medio de múltiples escándalos de corrupción que afectan al PSOE y su entorno familiar. La elección de la isla no está exenta de polémica: el Cabildo intentó declararlo persona non grata por considerar que se desentiende de los problemas locales. Este año, ha reforzado considerablemente su seguridad, ampliando el perímetro de protección y limitando el contacto con la ciudadanía. Lo acompañan 40 agentes de la Guardia Civil, que han denunciado malas condiciones de alojamiento y que deben adelantar parte de sus dietas. Durante su estancia, Sánchez prevé reunirse con figuras políticas como Zapatero, Salvador Illa y Fernando Clavijo.
