El Gobierno progresista de Sánchez es una caja de pirañas hambrientas. Primero, un tuit de Ábalos que dice que, por fuentes presenciales, la reunión en el caserío de Sánchez con Otegi “existió”. Ya son dos los que lo dicen: Koldo, el chofer, y Ábalos su jefe. La reacción de los socialistas del Gobierno, es moderada: dan más credibilidad a Sánchez que a Ábalos. Pero otros han querido morder con diente de piraña a Ábalos, su cuentito es: «la corrupción es corrupción, ni de izquierda ni de derechas».
Ábalos dice que antes de llamarle a él «golfo», la señora vicepresidenta debería recordar que en tiempos de pandemia, la vivienda asignada a los ministros y sus familias, era usada por quien no tenía derecho a hacerlo. Y Yolanda Díaz se le ha alterado hasta la peluquería.
