El plan de Trump acerca la paz en Oriente Medio pero deja varias cuestiones en el aire que podrían complicar una solución duradera. En primer lugar, el canje entre prisioneros palestinos y rehenes. 48 cautivos israelíes volverán previsiblemente el lunes a casa a cambio de 2.000 presos palestinos. Sobre ellos el Gobierno israelí ya pone condiciones: no se liberará a ningún terrorista que haya participado en el 7 de octubre ni líderes como Bargouthi, destacado miembro del movimiento Fatah. ¿Y qué pasa después? Un gobierno administrará Gaza de forma temporal supervisado por una Junta de Paz integrada por Trump y el ex premier británico Tony Blai. Esto último ha sido radicalmente rechazado por Hamás, que no tendría ningún rol en el gobierno gazatí.
