Una de las claves del mensaje del Santo Padre a los políticos estuvo en apelar a las raíces de la tradición del pensamiento español que germinó en la Escuela de Salamanca: «En aquella sede universitaria, hace 500 años, cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente».
