Vivimos con una clase política que habla de falta de pruebas en la sentencia del Fiscal Gral. sin siquiera esperar a leer la sentencia. Y todo ello porque -con escasos conocimientos del derecho- nuestros aprendices de jurisconsultos se han creído a Pedro Sánchez y sus sentencias absolutorias que han encendido una bronca para defender al Soldado García Ortiz que nos podíamos haber ahorrado. Pero a Sánchez le gusta pasear por el filo de la navaja del absolutismo en una deriva que absuelve a quien la justicia considera culpable y lejos de pedir perdón, siembra la duda cobarde sobre la justicia española. Vamos que está a un paso de comprarse un chándal de colores y jugar a ser Maduro
