Los fallos en las pruebas de cáncer de mama se han convertido en un arma política que ha provocado hoy el plantón del PP a Mónica García. Esta les requería datos de todas sus comunidades sobre los cribados y esto ha hecho saltar por los aires el Consejo Interterritorial de Salud bajo acusaciones de uso partidista. La crisis estalló en Andalucía con más de 2.000 afectadas y donde la Fiscalía ya estudia, además de los retrasos, la posible manipulación de pruebas médicas. La polémica saltó después a Castilla La Mancha, en manos socialistas, donde el PP denuncia un vacío de 5 meses en los cribados de 3.000 mujeres. La gestión de Asturias y la Comunidad Valenciana también está bajo la lupa. Génova denuncia ahora que Melilla, bajo gestión estatal, estuvo un año sin cribados de cáncer de colon.
