Rodalies vive un nuevo episodio de caos que ya se prolonga durante dos semanas, después de que un problema técnico dejara sin megafonía ni pantallas a todas las estaciones de cercanías de Cataluña, obligando a los usuarios a comprobar el destino de los trenes en los laterales y frontales, una incidencia que fue resuelta a lo largo de la mañana. Este nuevo colapso coincide con la persistente conmoción por el accidente ferroviario de Adamuz y la aparición de informaciones previas que evidencian el deterioro de la línea, ya que la Unión Europea avisó en 2022 del final de la vida útil de las vías, lo que motivó un préstamo de 90 millones del Banco Europeo de Inversiones y otros 111 millones concedidos en 2023 para su renovación. Ahora se cuestiona el destino de más de 200 millones de euros.
