Este Gobierno no es capaz de encontrar la salida en el Metro. Los fallos de las pulseras antimaltrato lo dejan muy claro. La titular de Igualdad, Ana Redondo, defendía que las pulseras funcionaron bien, luego que algunas no, pero que no hubo riesgo para ninguna de las mujeres que confiaban en las pulseras. Todo menos dimitir. ¿Qué ha cambiado? Pues que ha sido un mal fin de semana. Una cuantas mujeres han denunciado fallos con su pulsera, una de ella que su agresor ingresó en su vivienda y manipuló el gas sin que sonara la pulsera. No lo dice la oposición; sino que han empezado a hablar las víctimas. Ana Redondo anuncia que licitará de nuevo el contrato de gestión de las pulseras anti-maltrato para incluir “mejoras” que es tanto como reconocer las acusaciones que antes rechazaba. Tiene los días contados.
