
El Gobierno del primer ministro Keir Starmer atraviesa una de las crisis más graves
desde su llegada al poder, después de que el secretario de Defensa, John Healey, y
el ministro de las Fuerzas Armadas, Al Carns, presentaran su dimisión el pasado
jueves 11 de junio en señal de protesta por la insuficiencia del presupuesto militar
aprobado por el Ejecutivo. Dos voces de peso en el Ministerio de Defensa que se
marchan dando un portazo y dejando a Starmer en una posición políticamente
comprometida a pocos días de la cumbre de la OTAN.
El detonante de la crisis ha sido el llamado Plan de Inversión en Defensa, un
documento largamente esperado que debía trazar la hoja de ruta para modernizar y
reforzar las Fuerzas Armadas británicas frente a un escenario internacional cada
vez más inestable. Healey, que llevaba meses negociando con la canciller de
economía Rachel Reeves, exigía una dotación de 18.000 millones de libras
adicionales, pero la negociación fracasó. En su carta de dimisión, Healey fue
directo: el presupuesto acordado «no alcanza ni de lejos lo que se necesita para la
defensa del país en este momento de amenazas crecientes», y advirtió que la
decisión tomada obligará a reducir la capacidad operativa de las tropas y pondrá en
riesgo vidas.
Al Carns, exoficial de los Marines Reales y uno de los parlamentarios laboristas con
mayor conocimiento militar, presentó su dimisión pocas horas después. En su carta,
subrayó que se está pidiendo a las Fuerzas Armadas que operen en un mundo más
peligroso con un presupuesto diseñado para uno más tranquilo.
Las dimisiones han sacudido a un Gobierno ya debilitado. Healey es el sexto
ministro que abandona el Ejecutivo en el último mes, y el cuarto miembro del
Gabinete que se va desde que Starmer llegó al poder en 2024. La popularidad del
Gobierno ha caído en picado. Ya antes de esta crisis, eran 95 los diputados
laboristas que habían pedido públicamente a Starmer que fijara la fecha de su
salida. El ex secretario de Defensa conservador Ben Wallace fue contundente en
redes sociales: «Si Downing Street no escucha a Healey y a Carns, estamos
perdidos.»
Starmer ha nombrado nuevo secretario de Defensa a Dan Jarvis, exmilitar y hasta
ahora ministro de Seguridad, e insistió en que el plan dotará a las Fuerzas Armadas
de los recursos que necesitan. Pero la herida política ya está abierta, y el Gobierno
llega a la cumbre de la OTAN de esta semana con su credibilidad en materia de
seguridad seriamente cuestionada.